viernes, 9 de septiembre de 2011

Aprovecha tus cremas

El artículo de belleza de hoy es un truquito anticrisis. Normalmente cuando ya no sale más crema del tubo pensamos que ya se ha acabado y lo tiramos a la basura, pero en realidad todavía queda bastante crema dentro del tubo que se puede seguir aprovechando.

Hoy os muestro un truco que aprendí de mi madre para no desperdiciar nada de esas cremas. ¡Espero que os resulte útil!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Perejil

Tengo la suerte de tener cerca un pescadero, Carles, que me sigue regalando un manojo de perejil cada vez que voy a comprar pescado. ¿Os acordáis de que antes era de lo más normal que te regalaran un manojo de perejil cuando ibas a comprar a la verdulería? Por eso una gran cantidad de nuestras recetas más tradicionales incorporan siempre un poco de perejil.

A parte de tener ese sabor intenso, fresco y tan mediterráneo, el perejil es una gran fuente de vitaminas A, B1, B2, y C, es ligeramente diurético y también contiene magnesio, fósforo, más calcio que la leche y (con permiso de Popeye) es la verdura que más hierro contiene. Así que siempre intento incorporar un poco de perejil fresco a mis recetas.

Yo lo suelo conservar así, con un poco de agua a modo de precioso ramo verde que me alegra la cocina. Y de esta forma, como lo tengo a la vista, nunca me olvido de poner un poquito de perejil a lo que estoy cocinando.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Mi silla Luterma

Un día a la semana es el día de los trastos. Dependiendo del barrio en el que vives es un día distinto, pero el funcionamiento es el mismo: Ese día por la tarde puedes dejar tus trastos delante del portal y la brigada municipal los recoge por la noche para su reciclaje, donación, desguace...


A mí me encanta curiosear por los montones de muebles que deja la gente, aunque lo que suele abundar son muebles y estanterías de la famosa tienda sueca, a veces se encuentran cosas interesantes. Ya se sabe que lo que es un trasto para unos, para otros puede no serlo tanto...

Como esta silla que me encontré un día. Preciosa. En buen estado. Sin carcoma. Estilo Art Déco. Patas  y respaldo torneados. Un dibujo geométrico perforado en el asiento. Me encantó. Me la llevé a casa.

Una vez en casa vi que está firmada por Luterma. Después de investigar un poco sobre la firma resulta que fue fabricada en Estonia a principios del siglo XX y que la fábrica exportó a Inglaterra una gran cantidad de mobiliario doméstico y urbano. Cuando Estonia se anexionó a la Unión Soviética la fábrica cerró. He encontrado poca información en castellano sobre esta firma, pero podéis leer una pequeña historia aquí.

Más que una restauración, la silla necesitaba una puesta a punto. Así que la lavé con limpiador de madera, agua y un cepillo de cerdas no demasiado duras, le apliqué un tratamiento anti-carcoma por si las moscas, reavivé el color de la silla con un tinte muy diluído y así reparar los arañazos del asiento y le di  una generosa capa de cera a muñequilla para nutrir la madera.


Y así quedó una vez restaurada. Es una silla que me encanta, con personalidad e historia. Ha hecho un largo camino y ha tenido una larga vida hasta que se quedó huérfana en la calle y me la llevé a casa. Con un mueble como éste no puedo evitar preguntarme a quién perteneció, cómo sería la decoración a la que acompañaría o qué historias podría contar...


Ahora está en un rincón de mi casa, en plena forma y valorada nuevamente. Una preciosa antigüedad por el módico precio de 0 € y un par de horas de restauración.

Lo dicho, me encanta el día de los trastos.